viernes, 15 de julio de 2011

DE LOS ARREPENTIDOS ES EL REINO DE LOS CIELOS

Escribe Luis Casado – 14/07/2011


(Allons enfants de la patrie…)


Desde que el marxista-leninista Escalona se convirtió al catolicismo, los progresistas no cesan de temer por sus almas impías y pecadoras. Cuestión abluciones purificadoras, redención, soteriología, salvación y otros actos de contrición, comienza a haber un serio atasco en las impenetrables vías del Señor.


Para ser justos Escalona no es ni el primero, ni el único, ni el más entusiasta: en estos días asistimos a una suerte de carrera frente a los confesionarios, no vaya a ser cosa que a la hora de los quiubos se llegase al Día del Juicio Final sin haber rezado su correspondiente dosis de oraciones, ruegos y plegarias.


“Confiésome Padre: durante veinte años hicimos exactamente lo contrario de lo que habíamos prometido. Consolidamos el reino del Malo en la Tierra. Peor aún, entramos en el negocio, perdón en el pecado. Olvidamos a pobres y a miserables, nos unimos a los poderosos y a los mercaderes. Cometimos varios pecados capitales, Padre: la Avaricia, la Gula, la Lujuria, la Soberbia. Luego nos dejamos invadir por la Envidia y la Ira, Padre. Y como si fuese poco, de vez en cuando, y de cuando en vez, mentimos. Con la mano izquierda sólo dimos las limosnas que nos autorizaba la mano derecha, Padre. ¿Ud. cree que es grave?”


“Eso ya depende, hijo. Porque para obtener el perdón Divino el arrepentimiento sincero es la única fórmula universal. ¿Acaso tu remordimiento es de corazón? Si en tu alma aun habitan la amargura (por haber perdido la teta), el resentimiento (contra los boludos que no les votaron), la rebelión (contra este castigo tan merecido), pídele al Creador que te perdone y que cambie las tinieblas de tu ánimo por la luz de la Misericordia y el Amor”.


“Bue… no será para tanto, Padre. Después de todo son sólo negocios, Padre. La cuestión es cómo volvemos a La Moneda. Visto como gobierna Piñera… no hará falta ni un milagro, Padre. Ni uno así, pequeñito. Como van las cosas… se va a caer solito. El problema es que a nosotros ya no nos creen ni lo que rezamos, Padre, y ahí… la cosa es cuesta arriba”.


“Veo hijo, que tú, de sinceridad nada. Te guían los bajos intereses materiales, los malos instintos, la ambición del poder, la vanidad… Puro pecado hijo. Puro pecado”.


“Puestos a hablar de pecado, Padre… maricón el último, dicho sea sin ánimo de ofender. Que a la hora de poner de lado las naturales inclinaciones, unos y otros somos como el alacrán del cuento: terminamos haciendo lo que nos dicta nuestro íntimo ser. Las cosas han cambiado, Padre, no hay que quedarse en el pasado: eso de hacerle el bien al prójimo… ¿Y cómo ganamos plata, Ah? Y Ud. no se me haga el cartulín, que entre los suyos ya hemos visto más de lo que prohíbe el cartelito ‘Para mayores de 18’. No se tome tan en serio estas confesiones, Padre, que de lo que se trata es de inventar promesas nuevas, incitantes, creíbles, estimulantes, en fin… ¡un Programa! Y cuestión credibilidad de las promesas de la iglesia, Padre, no hay mejor: vida eterna, paraíso, felicidad para siempre sentaditos a la diestra del Señor… A veces me digo que por ahí va la cosa…”


“No blasfemes hijo, no blasfemes. El paraíso, la vida eterna y lo demás son como quién dijese ‘promesas virtuales’, inalcanzables, ideales, una utopía para que marche el rebaño…”


“Justamente, Padre. Por ahí va, por ahí va. ¿O Ud. cree que las ‘Oportunidades para todos’, o bien ‘Chile somos todos’ y esas boludeces son otra cosa? Ya ve que estamos en la misma: ‘promesas virtuales’, inalcanzables, ideales, una utopía para que marche el rebaño…”

Gloria Patri. Amén.


Louis Casado
Editor de "Politika"

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